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vicenteperu

... y VIVIERON FELICES Y COMIERON PERDICES

... y VIVIERON FELICES Y COMIERON PERDICES

   Ayer terminé un retiro (ejercicios espirituales de sólo dos días) para adultos. Había una pareja que de esta manera se preparaba para el matrimonio que piensan contraer dentro de un mes. Es un modelo envidiable a seguir. Ya en el retiro se me ocurrió hablar algo sobre el matrimonio. Ahí van un par de ideas.

   Los libros de cuentos de príncipes azules y cenicientas suelen acabar con una boda y después “vivieron felices y comieron perdices”. Luego el objetivo final de la boda es la felicidad de cada uno. ¡Ah, la felicidad! ¡Extraña felicidad que te busca no te encuentra. En la historia de mi vida, cuando he sido más feliz, siempre ha sido después de un esfuerzo cuyo fin era ayudar a alguien distinto de Vicente. (Justo buscando la felicidad de otros, no la mía). Las veces, varias, que he buscado la mía he sido desgraciado. Según esta experiencia, casarse para ser feliz es condenarse a la ruina y así les pinta a muchos. Cuando yo me “casé” con la Cruzada, me dijeron que aquí se viene a “humillarse, obedecer y ganar la vida eterna” (ahora me gusta más la frase: humillarse, obedecer y mediante esto, identificarme con Jesús). No me dijeron que venía a ser felíz, aunque también me sé que Dios da el ciento por uno y que yo estaba aquí como el pez en el agua y que amaba a la cruzada por eso me vine a este chiringuito y no a otro. Yo he tenido pocas crisis existenciales, pero nunca pude alegar: yo vine a ser feliz y como no lo soy,…

   Ahora viene la pregunta: y los que se casan, ¿para qué lo hacen? No me sé muy bien la respuesta pero podría ser algo así como para amarse cada vez más y caminar hacia su identificación formando una familia.

   Pero si yo me caso con Juanita para ser yo feliz, porque llevo un tiempo con ella y me encuentro muy a gusto a su lado… Malo.

   Si añado: para ser yo feliz en compañía de Juanita, he pasado de un 2 a un 3, pero sigue muy suspenso.

   ¿Eso quiere decir que el amor no cuenta nada? En absoluto, por eso me caso con Juanita y no con Pepita (antes se casaban por acuerdo entre los padres. Este método estuvo vigente muchos siglos, aunque va en contra de algunos principios esenciales como la dignidad de la persona)

   En la ceremonia de recepción de Cristina Espinosa en las carmelitas de Mancera de Abajo, la priora la preguntó: ¿qué vienes buscando al convento? Y ella respondió: la felicidad. Y al mes se fue porque no la gustaba la comida. No. No fue esa la contestación puesto que sigue allí y además muy contenta. Respondió: busco la pobreza. Y encontró en algunos momentos la felicidad y en la mayoría el estar a gusto y contenta y siempre a su amado Jesús, el de Nazaret y el de la cruz.

   Sugerencia para los esposos o futuros esposos: ¿Por qué no os hacéis misioneros? Misioneros que en su propia casa, sin salir de su ciudad, prediquen un gran mensaje: Nos queremos y nos queremos amar más, cada uno buscamos el bien del otro y como consecuencia vivimos encantados y si volviésemos a nacer, nos casaríamos todavía antes y más apretados. Mucha gente necesita recibir este mensaje. Nos se creen que se pueda vivir así.

   Y yo, cruzado, ¿Qué predico? No sé si soy feliz, pero vivo encantado en mi cruzada y sólo me arrepiento de no vivir más pegado a ella y cuando me desoriento me recuerdo “he venido para humillarme...”

   POST DATA: cuando hablo de mí, no digo lo que soy, sino lo que me gustaría ser.

 

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1 comentario

Ángel -

Buenas Vicente muy buen articulo, muy en tu linea de por ejemplo el nombre de Juanita, lo leo y es como estar oyendote aparte me imagino hasta los gestos,cambiando de tema este finde he estado en el foruniver, y el tema era "muchas culturas, una verdad" la verdad es que ha estado genial y me acordado de ti. Bueno no me enroyo mas haber si hablamos algun dia, un saludo
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