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Amigo, astrónomo y con plata

Amigo, astrónomo y con plata

La última vez que fui de Arequipa a Lima tuve de compañero de asiento a un señor muy simpático, de fácil conversación, que enseguida me fue indicando todos los accidentes geográficos que íbamos viendo desde el espacio. Como era de amanecida, todavía se veía Júpiter y alguna que otra estrella, que se sabía perfectamente. Con frecuencia se había ido a una chacra (huerta) detrás del volcán Chachani y allí, oculto a los resplandores de la gran ciudad, se había dedicado a ver las estrellas. Desde luego, sabía mucho sobre las distintas constelaciones, las edades y las distancias de cada una de ellas, las galaxias, etc. Me pareció que en Arequipa tenía pocos amigos que compartiesen esta afición y se alegró de encontrar uno, aunque fuese un pigmeo respecto a él. Sea por esto o por su amabilidad, quedamos que cuando yo volviese a Arequipa le avisaría para tener una sesión de observación estelar.

Regresé para unas convivencias, que relataré otra vez, y sólo tenía libre el 4 de junio por la noche. Era mal día pues la luna estaba casi llena y eso impide mucha visión nocturna. En todo caso me invitó a su casa para ver lo poco que se podía. Yo quedé en que me llevaría a algún amigo, aunque luego no vino ninguno. Él también invitó a varios y me dijo que al acabar tomaríamos unos sandwichs. A las ocho en punto estábamos dos de sus invitados y yo. Nos subió a la azotea de su casa y ahí empieza la exhibición. Salió el tema de la fotografía y como era aficionado, nos sacó un par de álbumes con fotos suyas en la boca de un volcán en erupción y en el centro de la selva amazónica, donde a varios amigos les depositó un helicóptero que les recogió a los treinta días, en el valle de los volcanes etc.

El cuarto de la terraza estaba lleno de posters y fotos de astronomía y cinco telescopios. Uno “dobson”, motorizado de unos 2 metros de longitud y espejo parabólico de 80 cm de diámetro. Otro refractor de cerca de dos metros de largo, otros dos en forma de binoculares, de más de un metro de largo y un campo de visión de 3 grados, el quinto era motorizado tipo Newton.

Salimos a la terraza, preparada para mejorar la visión, y nos fue apuntando a Saturno, dos cúmulos abiertos por la Cruz del Sur, uno cerrado, que parecía una nube circular, el Joyero, un par de estrellas dobles de distintos colores y otras cosas. Por supuesto, también la luna. Y al final del lunch, Júpiter que acababa de aparecer, con su satélites galileanos y la bandas. Además sabía todo sobre lo que veíamos, la velocidad de rotación, la traslación , la luminosidad; todo. Para mí, que he salido muchas noches a ver estrellas, lo que más me asombró fue la rapidez con la que localizaba los distintos objetos estelares, algo asombroso, más teniendo en cuenta que con la claridad de la noche estábamos observamos cúmulos que a simple vista ni se veían.

Quedan algunos detalles por contar, pero pasemos a la cena. Sólo ver la inmensidad de la casa y el material que tenia, era evidente que mi amigo tenía plata, pero nunca hizo alarde de ello. Hablaba de sus cosas como el señor de campo que tiene unos perros estupendos y cuenta cosas de ellos sin darle importancia. En el inmenso comedor había tres mesitas con cinco o seis bandejas de distintos alimentos: bocadillos de diversos tipos de fiambre, una bandeja con crema de palta y patatas fritas de dos tipos para “mojar”, una pequeña tarta de queso y foiegras con tostaditas para untar y otras cuantas cosas más. De postre unos pastelitos pequeños que me interesaron poco y unos “tocinito de cielo” que eran enormes y estaban buenísimos. Animados con la agradable conversación pasó un buen rato de la noche. Cuando acabó, nos llevó a casa a todos. Pasamos a su garaje, con varios carros y al final le pedimos que nos llevase en un jeep estadounidense de la segunda guerra mundial que funcionaba a la perfección.

Fue una noche inolvidable vivida bajo los auspicios de una persona a la que sólo me ligaba la conversación de un viaje en Avión. Me permitís que no ponga su nombre pues supongo que él lo prefiere así.

 

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4 comentarios

Vicente -

Mi hermano me regaló el puntero. fue el más barato, de unos 75 euros y 5W de potencia y funciona muy bien

Angel -

Que bueno, no tiene uno esas coincidencias todos los días, por cierto ¿compraste el puntero?, aber si me dices si funciona o algo. Vneg aUn saludo Vicente. Pasalo bien
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MANUEL -

¡Qué bien Hermano! Yo reanudaré mis pinitos con mi "máquina" ahora que he terminado con la declaración de la renta.
Un abrazo

Gonzalo -

Hola Chato!
Veo que tb sabes disfrutar de lo lindo allá. Me alegro mucho de q tengas estos buenos momentos.
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