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vicenteperu

UNA DECISIÓN EMOCIONANTE

UNA DECISIÓN EMOCIONANTE

 

Hace un mes realizamos una caminata (marcha) a las cataratas de Pala Cala. Un sitio precioso aunque algo lejos de Lima (A la vuelta en mi carro, besé un poco a un autocar. Me costó 300 soles, que dicho en euros es 75, que parece menos). Fuimos unos 22 jóvenes entre 14 y 18 años con tres monitores y un servidor. El viaje fue un poco complicado pues unos se fueron en autocar de línea y los  otros en la combi del Hogar. Los de mi movilidad no ocasionamos muchas pérdidas económicas, pero los del carro de línea... No contaré mas que una curiosidad: durante la caminata a las cataratas, nos dividimos en tres grupos y al cargo de cada uno de ellos un monitor, método típico de la Milicia. Pero mira por donde uno de los “líderes” se quedó un poco atrás, otro le acompañó para no dejarle solo y al final se perdieron los dos, cual monitores pardillos, así que se quedaron con migo el monitor más nuevo y todos los jóvenes. Como ellos se conocían entre si y nosotros sólo a tres o cuatro, el otro monitor y yo hicimos de “pescaitos”. Pero eso lo superamos y todo acabó bien, salvo que los frutos de captación para la Milicia fueron mínimos.

Al mes fui a realizar otra caminata. No habíamos progresado mucho en la fijación de los jóvenes a nuestra institución y además había aparecido otro grupo de un colegio nuevo. ¿Como mejorar la experiencia anterior? Desde luego yendo a un sitio más próximo. Pero si de nuevo se inscriben muchos, nos volvemos a convertir nosotros en pastores de rebaño y ellos en grey o grupo informe de jóvenes que se entretienen y luego se van a su casa sin mucho más mensaje. 

Ahora viene lo emocionante de este blog. Estuve barajando las diversas posibilidades. Sólo debería llevar los que caben en la combi (en teoría 8 y el conductor, pero aquí se meten muchos más, fácil que hasta 14), pero ¿cómo los selecciono? ¿cómo digo que no a los que si que quieren ir? Se me ocurrió una solución insensata: hacer dos caminatas al mismo lugar: cerro del Algarrobo en Ñaña. Una el sábado y otra el domingo. Con mis 64 años me pareció un tema muy duro, pero lo decidí y a ver lo que pasa.

Se me llenaron los dos viajes. Para el del sábado si que tenia un militante veterano que me acompañase, para el del domingo... 

Como siempre el resultado fue bueno. El sábado sólo aparecieron 4 de los 14 inscritos y subí hasta que los chicos dijeron “basta” y yo quedé más fresco que una lechuga. El domingo sólo vinieron 2 con lo cual me atreví a irme a un sitio nuevo en el que nunca había estado, ni nadie me lo había recomendado, simplemente vi en el mapa cartográfico una cresta con unas antenas en ella y dije: vamos. El lugar fué más bonito que el anterior. También subí hasta que dijeron: no podemos más. Me permití el lujo de animar hasta llegar a un montículo cercano con tres cruces de madera y una bella vista. Ellos regresaron como pudieron  y yo sólo me quedé con unas pequeñísimas agujetas.

Dios nunca abandona, para otros “buena suerte” o incluso, “todos los tontos tienen suerte”. Para Elena y para mí, también es volver a practicar la frase que vivimos durante una semana en las navidades del 2006 “no tengáis miedo”.

Seguro que al hablar de los que se meten en el carro, Gonzalo y alguno más se acordará de la multa que me pusieron en Vivar del Cid por ir no se cuantos en el Panda azul.

Llegamos al primer marcador de la foto.

 

 

 

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1 comentario

Gonzalo -

la verdad es q creo q fue en el Renault 5, pero vamos la multa la tuviste que pagar igual jejeje. Ahora en serio, si es posible no metas a mas gente de la debida, aunque confio en tu responsabilidad y si lo haces es por causa de fuerza mayor.

Cada dia das mas ejemplo con las cosas q haces y eso es muy bueno.

Un abrazo
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