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vicenteperu

Convivencias Coloquio de Santa María en Camaná

Convivencias Coloquio de Santa María en Camaná

Querido amigo:

Como no pudiste estar en las convivencias que tuvimos en Camaná el primer fin de semana de marzo, te contaré algunas de las cosas que pasaron.

Empezaremos por los datos externos: estuvimos 14 adultos, la hija de Jesús – Carmen = Diana de 6 años y el hijo de Natalí, de 2. Nos salió por 100 soles, viajes + estancia y comidas, bien barato.

Fuimos a parar a una casa de alquiler, en el extremo más alejado de la Población, al lado del parque acuático. Las condiciones eran de poca privacidad, pero de espacio suficiente y de familiaridad en abundancia. Los dos almuerzos los hicimos en un restaurante de carretera y el desayuno y la comida, en casa lo que nos llevó a aumentar la convivencia, sobre todo entre las mujeres que son las que más se encargaron de este tema. Y lo hicieron muy bien.

Previamente nos habíamos repartidos los trabajos para que todos tuviésemos algo que hacer. A mí me sorprendió las ganas de playa que tenia la mayoría. Para muchos fue su único fin de semana de vacaciones y lo apetecían.

Como no sabíamos dónde estaba la casa y el viernes llegamos de noche, fue un poco de aventura ir de acá para allá, con todas las maletas. Tras varios intentos y muchas llamadas a la señora de la casa, llegamos. Los encargados nos ubicaron y nos pusimos  hacer la comida. Luego nos planteamos el sentido de las convivencias. El inicial era la amistad y la playa pero enseguida elevamos las intenciones para apuntar a algo más humano y más espiritual.

Aunque nos acostamos tarde, nos levantamos temprano para ver amanecer desde la playa, allí hubo unas ideas espirituales y luego nos fuimos caminando hacia el pueblo y el último trecho en combi. Misa, comprar la comida y vuelta a casa a desayunar, pero no un desayuno cualquiera, las señoras hicieron uno por todo lo alto.

En la playa hubo dos secciones: mucho reposo y un poco de baño o bien fútbol y baño. Almuerzo y repetición de lo de la mañana, aunque resumido y a la casa.

Allí Lula nos dio una charla muy interesante sobre la amistad y la autoestima. Y la asamblea. Empezamos por contar cómo nos había ido el compromiso de mejora de la reunión de hace quince días y enseguida fueron saliendo las maravillas que Dios había ido haciendo en nuestras vidas. Fue algo muy familiar y de mucha amistad. Tuvimos que cortar para que no se hiciese muy largo.

La noche se cerró con una fogata y actuaciones, como en los fuegos de campamento de los jóvenes.

El domingo no pudimos madrugar tanto, pero si lo suficiente para ir al pueblo a Misa de 7. Esa mañana, en lugar de irnos a la playa nos fuimos al parque acuático, que es más artificial, pero sin olas y todo el mundo estuvo dentro del agua hasta que se hartó.

Almuerzo, recoger, reunión final y al autobús.

Creo que estuvieron estupendas, por lo menos para lo que se podía esperar de un grupo que recién se está haciendo. Para todos nos supuso un estirón hacia Dios y para el Coloquio otro paso más de afianzamiento, después del de hace un mes: convivencias y ejercicios de dos días con José María Echeverri y el P. Santiago Manso.

Bajando a lo concreto acordamos que en cada reunión uno de nosotros (por turno) se iba a prepara un capítulo del libro ¿Por qué creo? Nos volvimos a proponer dar una charla al mes en algún colegio y dentro de unos días saldremos junto con los jóvenes en el Corso por la Vida.

Visto con retrospectiva, creo que sólo nos faltó que los pobres tuviesen un lugar en nuestras convivencias, seguramente encareciéndolas en un cierto tanto por ciento y dando lo obtenido a alguna institución.

Vicente

En la foto la mayoria de los componentes en la playa. Falta el que saca la foto y otro más.

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