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vicenteperu

UN LAICO CONSECUENTE

UN LAICO CONSECUENTE

Hace 15 días participé en una actividad de lo que podríamos llamar un laico consecuente. Le llamaremos Jorge y es un ingeniero que además de su trabajo participa en un par de grupos apostólicos junto con su esposa. Tiene cuatro hijos e hijas y una de ellas va por la Milicia de las chicas. Ahora está todo el Perú revuelto con las próximas elecciones a Presidente de la República y él está implicado en uno de los partidos y dentro de la estructura es jefe o coordinador de unos cuantos más.

Pues a Jorge se le ha ocurrido organizar una vigilia de oración el primer sábado de cada mes en su casa, así que fue invitando a sus amigos para que participasen en ella. Esta era la segunda. A mí me invitó como “técnico en oración” y allí me presenté por si podía echar una mano.

A las 7 de la tarde, (psicológicamente serían las 8 de España) ya estaba allí para preparar las cosas. Poco a poco fueron llegando sus invitados y a las 9 (las 10) intentamos empezar la cosa pero casi todos éramos varones y lo de cantar iba mal, muy mal. Estábamos unos 12 o 13, casi todos compañeros de su partido. Al poco tiempo llegaron un par de matrimonios de Bodas de Caná que tiene una estructura carismática, se pusieron a cantar y dio la vuelta a la tortilla. El ambiente se caldeó y allí estuvimos casi dos horas hasta que sirvieron unas galletas y gaseosa. Tras el descanso se continuó la oración, ahora con la incorporación de nuevas guitarras y con algunos testimonios de vida espontáneos. Nada de silencio y muy contentos, hasta poco más de las 12 (1 madrugada) donde unos se fueron a sus casas y otros nos quedamos y nos acostamos en colchonetas hasta las 5:30 de la mañana que nos levantamos para iniciar la ascensión a un cerro como acto de peregrinación. Poco después de las 6 ya estábamos en marcha 15 personas, todos hombres menos una dama y nos encaminamos andando a un cerro cercano, poca cosa para los de aquí pues solo tardamos dos horas y media en subirle. La ascensión fue bien espiritual. Hicimos unas siete paradas y en cada una de ellas alguno de los presentes hacía una oración o cosa análoga. Yo me encargué de la inicial, todavía  en la casa de Jorge.

Por fin llegamos a la cima donde rematamos con una oración de acción de gracias y cada uno fue dándolas a Dios y alabándolo por algún motivo. El panorama de la ciudad y los alrededores era precioso. Tuvimos una especie de reunión de evaluación del día y como en ese momento todos eran del partido, derivó rápidamente hacia sus problemas.

Bajamos tranquilamente y tras lavarnos los pies en unas tiendas de abarrotes que les compramos gaseosas y ellos nos dieron agua se concluyó la jornada con una comida de hermandad en un restaurante bien barato.

Esta es la descripción fría. Ahora viene una apreciación: Los testimonios personales que contaron, fueron extraordinarios. Alguno de ellos consistió en lo que se dice un milagro por todo lo alto y es que cuando se tiene fe en Dios, Él actúa en consecuencia. Como en España tenemos poca fe y mucho menos en las actuaciones milagrosas, atamos las manos a Jesús para poder ayudarnos de esta forma extraordinaria. Ya dice en el evangelio “y no pudo hacer muchos milagros allí, porque no tenían fe”

Esta foto la hice yo en una caminata, bañándose en un rio vien bravo que en 60 Km. de recorrido desciende más que el Duero en sus ... km.

 

 

 

 

 

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